La
historia comienza con una joven, llamada Lucy, escapando de unas
instalaciones de investigación en una isla cercana a la costa
de Kamakura en la prefectura de Kanagawa, Japón. Desarmada
y desnuda, a excepción de un casco de metal que oculta sus
rasgos, Lucy consigue salir del recinto tras desmembrar y asesinar
a varios guardias y empleados utilizando, aparentemente, una especie
de poderes sobrenaturales. Momentos antes de escapar, un francotirador
le dispara en la cabeza con un rifle antitanque de calibre 50, provocándole
una herida leve al partir el casco y descubriendo dos protuberancias
óseas, como pequeños cuernos, saliendo de su cabeza;
tras esto, Lucy se despeña inconsciente por un acantilado
y cae al mar.
A la mañana
siguiente, un joven llamado Kota se traslada a Kamakura para comenzar
sus estudios en la universidad. Es recibido por Yuka, su prima,
que le permite alojarse en una vieja y abandonada posada (ryokan,
en japonés) de su familia a cambio de que la mantenga limpia
y cuidada. El pasado de ambos está ensombrecido por las trágicas
muertes del padre y la hermana de Kota cuando eran niños,
aunque éste no parece recordar las circunstancias exactas
del suceso.
Kota y Yuka
pasean esa tarde por la playa, donde encuentran a Lucy. A causa
del impacto en la cabeza, Lucy desarrolla una doble personalidad;
a diferencia de la sádica e impasible Lucy, la nueva personalidad
es dócil, inofensiva e incapaz de decir otra cosa que Nyu
(motivo por el que Kota y Yuka deciden llamarla así). Sin
saber qué hacer con ella, y a pesar de los extraños
cuernos de su cabeza, la llevan a la posada para curarle la herida
y cuidarla. Así, los tres empiezan a vivir juntos mientras
los responsables de los laboratorios donde Lucy estaba retenida
comienzan a buscarla. Pronto, los jóvenes descubrirán
que su pasado está íntimamente relacionado.
Lucy no es un
ser humano normal, sino una diclonius, una mutación humana
con dos pequeños cuernos en la cabeza parecidos a las orejas
de un gato. Los diclonius tienen una especie de poderes telequinéticos
gracias a sus receptores vectoriales; estos vectores, como se les
suele denominar, se asemejan a largos brazos invisibles capaces
de vibrar a una frecuencia tal que llegan a cortar materiales muy
duros como el metal o la piedra. También disponen de una
percepción extrasensorial que les permite sentir la presencia
de otros sujetos de su raza.
Los diclonius
pueden reproducirse de la forma convencional o infectando a un humano
al insertar sus vectores en el cuerpo de éste. A partir de
entonces, los hijos que conciba esa persona serán diclonius,
de una variante llamada silpelit; a diferencia de los diclonius
normales, los silpelits sólo pueden ser hembras, crecen el
doble de rápido que los humanos y son estériles en
el sentido habitual, pudiendo reproducirse únicamente a través
de sus vectores.
La mayor parte
de los diclonius presenta un comportamiento homicida a partir de
los tres o cuatro años, presuntamente debido al instinto
asesino inherente a su personalidad. No obstante, a lo largo de
la historia se insinúa la posibilidad de que el carácter
de los diclonius sea o bien parte de su naturaleza o bien resultado
de los abusos cometidos en ellos por los humanos. Justificaciones
de la teoría innata son que buena parte de los casos descubiertos
de niños diclonius se producen a raíz de que ellos
mismos asesinen a sus propios padres o las declaraciones de Lucy
en las que dice que "nació para destruir la raza humana".
Por otro lado, el carácter pacífico de Nana, la relación
entre Lucy y Kota durante su infancia, o el cambio producido en
Mariko al conocer a su padre, sugieren la capacidad de los diclonius
de sentir empatía hacia los humanos, habiendo desarrollado
sus características sádicas como resultado de su interacción
con un mundo que los teme y desprecia.
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